jueves, 9 de febrero de 2012

Adaptación al Jardín

El ingreso en el jardín de infantes  supone para el niño un gran cambio; sale de su mundo familiar donde se le procura un ambiente de seguridad en el que se siente protegido y centro de atención familiar. La entrada en el mundo escolar hace que tenga que relacionarse en un espacio diferente, con muchos niños y adultos que no son de su confianza.
Esta  separación mutua niño-familia y la manera de cómo se resuelva  será trascendente en el proceso de adaptación.
También los maestros tendrán que adaptarse: a sus particularidades, sus costumbres, sus ritmos, con un profundo respeto van a posibilitar que el proceso de adaptación sea lo mas gradual y fluido posible.
Los padres influyen a la hora de la separación: sus temores, sus expectativas, su seguridad o inseguridad… todo ello es captado por el niño. Si su madre vive con dificultad este momento el niño lo verá como algo inseguro y peligroso.
Las reacciones de los niños pueden ser distintas  y la Escuela ha de estar atenta para ofrecer la respuesta adecuada a cada caso.
 (Que un niño no llore no significa, a veces, que ya está adaptado)
A pesar de haber permanecido en un Jardín maternal  anteriormente, el cambio de compañeros, espacios, dinámica de actividades y adulto a su cargo, entre otras circunstancias, supone para el niño/a un esfuerzo adaptativo importante que habrá que tener en cuenta siempre.
Debemos considerar que el niño/a en este período no puede distinguir entre un abandono definitivo y otro temporal, se encuentra con una situación tan desconocida como amenazante para su persona, situación que en algunos casos vivencia como un abandono. Es lógico que en tales circunstancias   emplee todos sus recursos para defenderse y oponerse a este hecho. Recursos que pueden ser de dos tipos:

* En un primer grupo nos encontramos con los niños  que lloran, patalean, intentan escaparse, pegar a los adultos o a los compañeros, no quieren comer, se niegan a dormir e incluso puede aparecer de nuevo la enuresis (hacerse pis). Todo esto va encaminado a mostrar su rechazo, llamando constantemente la atención de los adultos.

* Por otro lado está el grupo de niños que experimentan una reacción depresiva, el cual se sentará en un rincón, evitando la relación con los otros niños  y con el adulto, refugiándose en su soledad o en el objeto que haya traído de su casa. Tenemos que tener presente este tipo de reacciones para no caer en el error de considerar que el niño o niña se ha adaptado porque no llora, ni reclama la atención del medio, es evidente que este tipo de reacción requiere por parte del adulto una gran atención, sensibilidad, cuidado, apoyo y afecto para que supere esta situación y no caiga en una actitud apática que detenga su capacidad de relación si esta experiencia se prolonga.

Consejos para los padres
- Hablar  a sus hijos de la escuela de forma positiva. 
- Transmitirles seguridad y confianza.
- No asustarlos ni amenazarlos  con el Jardín o con la maestra.
- Acostumbrarlo a ir solo/a al cuarto de baño.
- Animarlos a que mantengan contacto amistosos con otros niños y niñas.
- Mostrar una actitud de confianza hacia los docentes y las autoridades de la institución, ya que si los padres dudan, intranquilizarán a los chicos y la adaptación será más tortuosa.
- Estar atentos a pedidos, consejos y sugerencias de los docentes y las autoridades, dado que su experiencia es fundamental y debe ser la guía para los padres.
- Recordar siempre que los chicos son los protagonistas, no sus acompañantes.

Nuestro hijo poco a poco irá encontrando un lugar donde jugar, crecer, compartir y disfrutar. Hay que darle tiempo, y tomémonos nosotros tiempo también. La adaptación no es solo del nene, es de toda la familia.

Fuentes
Revista: Genios Jardín - Guía para padres - Febrero 2012 - Informe especial: Adaptación al Jardín

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